La Berenjena

La berenjena es una solanácea que, a diferencia de sus primos, los tomates, los pimientos y las patatas, no procede de América, sino de la India, aunque su cultivo no se introdujo en Europa hasta el siglo XVI. Se la considera un alimento típico de la cocina mediterránea y, de hecho, es muy consumido en toda la cuenca mediterránea; quizás ello se deba a que su cultivo resulta sumamente difícil en zonas frías, poco soleadas o demasiado húmedas.




Los la berenjenausos de la berenjena son todo lo variados que la imaginación permite. Las formas de cocinarla más clásicas son rellenas, rebozadas, o asadas al horno junto a pimientos y cebollas para preparar la deliciosa escalivada, típica de Cataluña y Levante. También suele cocinarse en potajes, tortillas, gratinadas, simplemente fritas en rodajas o en puré. Los macrobióticos desaconsejan el consumo de berenjenas por considerarlas excesivamente <<yin>>, en cambio, las carbonizan y muelen para preparar un polvo dentrífico, mezclado con sal fina. De hecho, en tanto que plantas solanáceas, las berenjenas contienen ciertas proporciones de solanina y otros alcaloides (incluida la nicotina) y no es muy conveniente abusar de su consumo.

 

Un poco de historia

Comienzos difíciles

Es en los viejos textos sánscritos que datan de principios de la era cristiana donde encontramos los primeros escritos sobre la berenjena, antes de que encontrara tres siglos más tarde en un diccionario de plantas chinas. Llega probablemente a Oriente Medio en el siglo VIII, desde donde se irá introduciendo progresivamente en nuestro viejo continente. A partir de entonces, iniciará un difícil recorrido. Aunque en el siglo XIII se la conocía bajo el nombre de melongena, dos siglos más tarde apenas había progresado y su reputación seguía siendo más que dudosa. La albergenia, antiguo nombre popular, da unos frutos de “mala calidad”, como claramente explicado en Le Grand Herbier, la enciclopedia médica de referencia por entonces. No contentos con ello, los sabios de aquella época le pusieron el sobrenombre mala insana, dicho de otra manera, “manzana malsana” o “manzana sañosa”. Tampoco muy entusiastas, los alemanes la denominaron doll opffel, “manzana de la rabia”.

El famoso botánico sueco Carlos Linneo le puso su actual nombre científico Solanum melongena.

La primera documentación sobre la berenjena en lengua castellana se encuentra en el libro llamado Cancionero de Baena (del siglo XV) donde cita sus usos y virtudes. Fue introducida en América por los españoles.

Un renacer en el siglo XVI

La situación parece empezar a arreglarse en el siglo XVI, cuando su proximidad con los tomates le valdrá el mismo sobrenombre: manzana del amor. Aunque en esta época ya se consumía en Italia y en España, herencia de la cocina andalusí, no sucedía así en otras partes de Europa. Olivier de Serres ni siquiera habla de ella y, en 1752, de Combles la cita como cultivo ornamental, apreciada por la belleza y originalidad de sus frutos.

Una planta ornamental…

En 1760, Vilmorin y Andrieux la clasifican todavía entre las plantas ornamentales. Es finalmente bastante tarde, al término del siglo XVIII, cuando realmente se cultiva en los huertos del sur de Francia. En 1808, se le concede el honor de figurar en Lwe Bon Jardinier. La presentan no obstantes como una hortaliza destinada a guisos lo que, hay que admitir, supone un tímido comienzo.

En 1825, un horticultor parisino, M. Découflé, la descubre en la Provenza y la trae a los mercados de París a un precio elevadísimo, donde finalmente consigue seducir al público, A partir de entonces empezaremos a ver en las colecciones de cocina recetas donde la berenjena ocupa un lugar destacado, unos seis siglos después de su llegada. Allí donde se produce es muy consumida. Los mayores productores mundiales de berenjena son China e India. También se produce en Japón y en diverso países del Mediterráneo como España, Italia, Francia y Grecia.

Propiedades de las berenjenas

Aunque no sea un alimento muy nutritivo, tiene algunas propiedades interesantes y contienen bastantes vitaminas, aunque en pequeñas cantidades. Se le conocen cualidades calmantes, carminativas, diuréticas y laxantes. Contiene vitaminas A, B1, B2, B5, C y PP. Los minerales más frecuentes en las berenjenas son el calcio, el hierro, el manganeso, el magnesio y el fósforo.

propiedades de las berenjenas

Cualidades nutricionales

Aunque las berenjenas suelen tener fama de hortaliza grasa, con tendencia a saturarse de aceite en su preparación, estos frutos veraniegos no carecen ni mucho menos de interés. Las berenjenas son ricas en potasio, lo que les confiere virtudes diuréticas y, combinadas con otras hortalizas de fruto como en el caso del pisto, contribuyen a favorecer el tránsito intestinal.

Variedades

Existe infinidad de variedades de berenjenas: redondas, alargadas, ovoides, de color negro intenso, blancas, lilas, rayadas…Aparte de existir variedades precoces y tardías, de hecho, sus ciclos vegetativos y necesidades son muy similares, por lo que elegiremos un tipo u otro en función de las apetencias personales o familiares -o del público, en caso de comercializar la cosecha-.

Cultivo de la Berenjena

Clima

Es una planta que necesita luz y calor, por lo que, al aire libre, se cultiva especialmente en zonas frías, pero habrá que estar atentos a un exceso de humedad, que impediría el cuajado de las flores y la haría vulnerable a infinidad de problemas de hongos.

Suelo

A las berenjenas les gustan los suelos ricos en humus, profundos, bien mullidos y frescos, que mantengan niveles constantes de humedad.

variedades berenjenaAbonado

Las berenjenas son plantas muy exigentes, que precisan buenas dosis de compost o estiércol 8 hasta 10 kg/m2); no es necesario que esté muy descompuesto, ya que toleran bien la materia orgánica fresca. Como la fase de recolección es larga 8 de julio a septiembre u octubre) podemos realizar aportes de compost cuando efectuemos binas o escardas ( a partir del cuajado de los primeros frutos). Para obtener abundantes cosechas, la planta de berenjena necesita de gran cantidad de fósforo; por  ello, si nuestro suelo es pobre de este componente sería conveniente aportarle algún enmendante.

Riego

Requieren riego abundante y regular. Si escasea el riego y la tierra se reseca demasiado suele paralizarse el desarrollo de los frutos, que quedan pequeños y endurecidos. De hecho, las condiciones de riego son similares a las descritas para el cultivo de tomates y pimientos.

Siembra

Se siembra en semillero protegido ( a poder ser de cama caliente) de enero a marzo. la profundidas de siembra de las semillas es de 0,5 cm, y se precisan de 2 a 3 g/m2 de semilla. La semilla germina aproximadamente a los diez días.

Las mejores fechas de siembra son dos días antes de la luna llena o en el cuarto de luna llena, a poder ser en luna ascendente y en días de fruto ( esto último tanto para la siembra como para el trasplante).

cultivo berenjena

Trasplante

Suele hacerse un repicado de las plantitas del semillero a cepellones o macetitas, para que se fortalezcan y enraícen bien antes de transplantarlas al aire libre. El transplante a la tierra suele hacerse a partir de mayo o cuando ya no hay peligro de heladas – recordamos que observando la floración del espino albar; sabremos que en nuestra zona ya no habrá más heladas-. En zonas con climas inciertos o en primaveras frías podemos proteger las plantitas transplantadas con tejas colocadas de pie en la cara norte o con campanas transparentes (hechas con botellas de PET) hasta que hayan pasado los días fríos. Esta técnica también permite adelantar el transplante en zonas cálidas.

El tamaño de las plantitas aptas para ser transplantadas oscila entre los 12 y 16 cm, y el marco de plantación es de 40 x 50 cm en zonas frías, en donde se desarrollan poco, y hasta de 60 x 70 cm en las zonas cálidas.

Mantenimiento del cultivo

Para el cultivo de berenjenas resulta ideal el bancal profundo y la cobertura permanente o acolchado del suelo. Con ello tendremos más garantías de mantener la humedad y el resto de condiciones favorables para su buen desarrollo. En caso de no cubrir el suelo con paja o cualquier otra materia orgánica – las hojas de consuelda son excelentes- contrarrestaremos la emergencia de hierbas competidoras, mediante binas y escardas, y aporcaremos  los tallos una vez alcancen cierta altura. La colocación de cañas y tutores no es necesaria, excepto en suelo muy sueltos y en zonas ventosas.

recolección berenjenaAlgunos agricultores practican podas de las yemas centrales para acelerar la producción -yo nunca lo hago., pero, en zonas frías, tal vez resulte interesante una poda de todos los brotes a finales de verano para detener el desarrollo foliar y favorecer la maduración de los frutos. En zonas cálidas, la poda es mejor efectuarla en plena canícula, a fin de producir un paro vegetativo y propiciar un rebrote cuando las temperaturas sean más suaves, con lo que obtendremos una abundante fructificación tardía.

En los climas templados y cálidos podemos podar las plantas a finales de otoño y cubrirlas de paja; las destaparemos en primavera y las cultivaremos de este modo dos años seguidos.

Recolección

En zonas de clima benigno podemos cosechar desde julio hasta la llegada de los fríos intensos. Generalmente a partir de los setenta o noventa días del transplante ya podemos empezar a cosechar y, si todo va bien, lo haremos ininterrumpidamente hasta que el clima lo permita. Esta es la razón por la que las berenjenas no precisan siembras o transplantes escalonados, como hacemos con los tomates o las lechugas.

Es importante cosechar las berenjenas en el punto justo, puesto que arrancarlas cuando no han completado su desarrollo representa un doble desperdicio: por una parte, no son tan sabrosas, y por otra, mermamos la cosecha. Si tenemos poca experiencia, iremos haciendo pruebas cosechando cada variedad en sus diferentes tamaños, formas y coloración hasta dar con el punto idóneo, que suele ser justo antes de la formación de las semillas, ya que a partir de ese momento las berenjenas empiezan a amargar y resultan desagradables al paladar.

En frutos negros y violáceos, distinguiremos un exceso de madurez por un tono más claro de la piel y porque al presionar el fruto lo notaremos más duro.

Enfermedades y plagas

La ineludible

Como toda solanácea es propensa al mildiu. Un periodo de humedad prolongado basta para que se propague este hongo. Los ataques se identifican con unas manchas gris verdosas en el haz de las hojas, mientras que en el envés aparece un desgaste blanco. También puede afectar a los frutos, sobre los que aparecerán manchas pardas. Las soluciones son meramente preventivas: las plantas deben estar bastante espaciadas, tener una buena exposición y una tierra en buen estado. Espolvoree arcilla o algas calcáreas para sanear el follaje y reforzar la planta. Como último recurso, un tratamiento a abase de cobre podría resultar indispensable, pero siempre limitándolo al máximo.

Otras enfermedades criptogámicas

Otras enfermedades pueden afectar a las berenjenas, como la podredumbre parda (las hojas se vuelven parduscas y se marchitan, aparecen manchas pardas con rebote blanco en los frutos) o, menos frecuente, la esclerotinia (podredumbre del cuello y del tallo), aunque se concentran esencialmente en los cultivos bajo abrigo. Existen pocas soluciones:asegurarse de que la simiente está sana y hacer rotaciones largas, de al menos 4 años.

Los pequeños depredadores

Esté atento a los pulgones durante el cultivo y elimine los focos a mano; y por la tarde, con una solución de jabón negro y piretrina natural, si las soluciones anteriores no han bastado. Con tiempo caluroso y seco, la araña roja puede resultar difícil de controlar. Elimínela manualmente en la medida de lo posible. el azufre y la piretrina natural presentan también cierta eficacia.

Por último, no nos olvidemos de los clásicos: atención a las barbosas y caracoles en el estadio de planta, ya que los daños pueden resultar inimaginables en tan solo una noche. Proteja las plantas con un cordón de ceniza, por ejemplo, y utilice Ferramol en caso de plaga. Y, por supuesto, ya solo nos falta ¡el escarabajo! No se descuide, parece que le gustan incluso más las berenjenas que las patatas. Dicho esto, puede proteger algunos pies fácilmente eliminando a mano a estos indeseables glotones que habitan en nuestros huertos.

Recolección y conservación

Paciencia

Hay que aprender a ser paciente con las berenjenas. Excepto en regiones calurosas, es imposible contar con con recolectarlas antes del mes de agosto si hace una siembra en febrero. Coseche los frutos preferentemente por la mañana, antes de que hayan soltado el agua si los días son soleados. Tenga cuidado al hacerlo, ya que la mayoría de las berenjenas han conservado, de su origen silvestre, espinas a la altura del pedúnculo. Los frutos están fuertemente unidos a la planta, así que córtelas con unas podaderas o un cuchillo para no tener que tirar de la planta.

Frescor

Todo el interés de este producto radica en su frescor: consúmalas lo antes posible y téngalas pocos días en la parte inferior de la nevera. También es posible, al igual que con los tomates, cortarlas en rodajas finas y dejarlas en un lugar seco y bien ventilado.

¡A la mesa!

Hay mil maneras de disfrutar de las berenjenas: se pueden degustar salteadas, en tian, pistos, rellenos, caviar, etc. Y aunque puedan conservarse varios días en la nevera, es mejor consumirlas lo más rápidamente posible.

También recomendamos estas otras verduras y frutos

Aparte de la berenjena, es aconsejable que disfrutes de otras verduras y frutos que existen en el mercado. Te ayudarán a disfrutar de su rico sabor y del aporte de innumerables cualidades y propiedades.

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